El método Montessori es un modelo educativo basado en el aprendizaje independiente, la libertad con unos límites determinados y el respeto por la psicología natural.

Este modelo fue desarrollado por la italiana Maria Montessori a finales del siglo XIX y principios del XX siendo extendido a todos los niños y niñas de la sociedad pero probado, particular e inicialmente, con niños pobres, discapacitados y, en general, con niños marginados socialmente.

La característica principal de este modo de aprendizaje radica en dar protagonismo a la actividad dirigida por el propio niño siendo observada por su maestro (madre o padre en este caso).

El maestro no es tanto el que transmite e impone unos conocimientos, y sí es el niño el que realiza un desarrollo físico y psíquico integral con las correcciones del adulto.

En base a este procedimiento, el pequeño o la pequeña debe ir aprendiendo a realizar determinadas tareas según su edad.

2 y 3 años

4 y 5 años

6 y 7 años

8 y 9 años

10 y 11 años

+ 11 años

Guardar los juguetes en la caja

Alimentar a las mascotas

Recoger la basura

Cargar el lavavajillas

Limpiar los baños

Cambiar bombillas del techo

Poner los libros en su sitio

Limpiar los derrames

Doblar toallas

Cambiar bombillas

Limpiar la cocina a fondo

Lavar el coche

Poner la ropa sucia para lavar

Hacer la cama

Limpiar el suelo

Poner la lavadora

Preparar una comida simple

Pintar paredes

Tirar las cosas a la basura

Ordenadr la habitación

Juntar los calcetines limpios

Doblar la ropa limpia

Hacer costura fácil

Hacer la compra con una lista

Doblar los trapos

Regar las plantas

Pelar patatas

Limpiar el polvo de los muebles

Barrer el garaje

Cocinar una comida completa

Poner la mesa

Limpiar los cubiertos

Hacer una ensalada

Guardar la compra

Fregar el suelo

Planchar ropa

Limpiar el polvo

Recoger la mesa

Cambiar el rollo de papel

Sacar al perro

Limpiar los cristales

Vigilar a los hermanos menores

Como ventajas, el método Montessori, se centra en el papel activo del niño en su aprendizaje, fomenta el aprendizaje personalizado y favorece el desarrollo espontáneo de las funciones cognitivas. Como incovenientes, puede pasar por alto determinados aprendizajes o puede desenvocar en conductas rebeldes si la libertad dada por el adulto es excesiva.